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Proyectos internacionales para combatir el cambio climático se enfocan en la reducción de emisiones de carbono pero ignoran la pérdida de biodiversidad, el bienestar de la gente y aplastan a culturas indígenas, lo que beneficia a las empresas y no soluciona el problema medio ambiental, expresó la doctora Camila Moreno, experta en la política climática de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, Brasil.

En conferencia de prensa esta semana, para presentar su libro “La métrica del carbono: ¿el CO2 como medida de todas las cosas?”, escrito con Daniel Speich Chassé y Lili Fuhr, dijo que desde la Cumbre del Clima de 2015 empezó una transición internacional del capitalismo industrial al capitalismo verde, donde las compañías grandes, como Chevron y Shell, son las protagonistas, no el medio ambiente.

El mantra hoy de todas las agencias del Banco Mundial a las Naciones Unidas es colocar un precio al carbón”, señaló Moreno. “El precio del carbón hoy figura en el centro de la agenda del capital financiero internacional”, dijo.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el Acuerdo de Paris, que fue adoptado durante la 21 Conferencia Sobre el Cambio Climático, en diciembre de 2015 en la capital francesa, intenta limitar el aumento de la temperatura del planeta mediante la reducción global de las emisiones de carbono, empezando en 2020.

Sin embargo, Moreno declaró ser “extremamente critica de este marco de debate de cambio climático” porque existe una “lógica colonial” en la estrategia de reducción de carbono que mantiene una disparidad económica global y “aplasta” muchas culturas indígenas.

Reducción que afecta

La especialista señaló que se ha empezado a tratar la reducción de emisiones de carbono como una dieta que consiste en contar calorías sin prestarle atención al valor nutritivo de lo que es consumido.

Por ejemplo, algunos países consideran justo aumentar las emisiones de carbono para apoyar a la industria del petróleo o la siderurgia,pero castigan las emisiones producidas durante la caza de animales para consumo personal o el uso de la leña para cocinar, lo que afecta a la población indígena y beneficia a las empresas grandes, explicó.

Esto también está creando un mercado ambiental internacional donde las compañías grandes pueden “comprar el aire” para continuar con sus emisiones de carbono con ayuda de esquemas como el de la Bolsa del Clima de Chicago, un sistema de comercio de derechos de emisión en América del Norte.

Fuente:24-horas.mx

 

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